El Lodo Rojo Reveló Quién Quería Arrebatarles El Rancho-lbsuong

Mateo tomó la copia del registro.

—¿Estás seguro de que era él?

—Lo conozco desde hace años.

El hombre asintió una sola vez.

Cuando se marchó, Mateo apoyó ambas manos sobre la mesa.

—Ya lo tenemos.

—Tenemos una parte —corregí.

—Es suficiente para demostrar que estuvo con la carga.

—No demuestra quién puso combustible en el agua. Ni quién disparó. Ni quién cortó la cuerda.

—Todo apunta al mismo lugar.

—Apuntar no es lo mismo que llegar.

Mateo golpeó la mesa con la palma.

Santiago se sobresaltó.

Mateo lo vio y bajó la voz de inmediato.

—¿Entonces qué quieres hacer?

Miré la cuerda cortada, que todavía seguía sobre una repisa porque Santiago había insistido en conservarla.

—Quiero que dejen de decidir nuestros movimientos.

Nuestros.

La palabra salió antes de que pudiera corregirla.

Mateo también la escuchó.

No dijo nada.

Al día siguiente cambiamos la rutina.

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