El Lodo Rojo Reveló Quién Quería Arrebatarles El Rancho-lbsuong

—La puerta trasera siempre se atora —dijo—. Esa abre también la bodega nueva.

Lo miré sin tocarla.

—Mateo.

—Necesito a alguien que sepa manejar ganado, revisar bebederos, detectar alimento malo y discutir conmigo cuando estoy siendo un idiota.

Desde el pasillo se oyó la voz de Santiago.

—Eso último pasa mucho.

—Vete a dormir.

—Estoy tomando agua.

—Llevas cinco minutos tomando agua.

Santiago apareció con un vaso y ninguna vergüenza.

—¿Se va a quedar?

Mateo cerró los ojos.

—Gracias por la sutileza, hijo.

Santiago me miró.

No a su padre.

A mí.

La llave seguía entre mis dedos y la mesa.

Durante casi dos años después de la muerte de Emil, cada decisión importante había sido sobre lo que perdía.

Vendí la camioneta.

Dejé el criadero.

Pagué deudas.

Me despedí de cosas que nunca había imaginado abandonar.

Incluso aceptar aquel trabajo había sido, en parte, otra retirada.

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *