El policía humilló a un abuelo en el parque sin saber que estaba tocando al hombre equivocado

—Concejal Flores, usted asistió a diecisiete reuniones de presupuesto en ocho meses. Hizo preguntas muy concretas sobre recursos federales, auditorías y equipos de investigación. Yo le respondí todas.

Alberto tragó saliva.

—Voy a muchas reuniones. No puedo recordar cada detalle.

—Yo sí. Porque mientras usted fingía interés institucional, yo investigaba ochenta y nueve millones en contratos inflados, comisiones ilegales y lavado de dinero municipal.

El silencio cayó como una losa.

—Cada sonrisa suya quedó documentada. Cada llamada. Cada transferencia. Cada favor. Usted quería saber cuánto sabíamos. Ahora se lo digo: todo.

Alberto buscó su móvil.

No había señal.

Don Manuel lo observó.

—¿Busca a sus contactos? ¿Jueces amigos? ¿Empresarios? ¿Alguien que le deba favores? No pueden ayudarle.

A lo lejos se escucharon sirenas.

Primero suaves.

Luego más cerca.

Ricardo corrió a la ventana.

Vio las camionetas negras entrando al aparcamiento.

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