Entonces señaló la última fotografía.
Era una mujer junto a un coche.
La misma mujer que aparecía durante un instante en el vídeo de Ethan.
—Se llama Elena Morales —dijo Ortega.
—Es la testigo.
—Sí.
—Entonces hablen con ella.
Ortega no respondió.
Su silencio me hizo comprender que algo iba mal.
—¿Dónde está?
El investigador cerró lentamente la carpeta.
—Eso es precisamente lo que nos preocupa.
Sentí un frío recorrerme la espalda.
—¿Qué quiere decir?
Ortega me sostuvo la mirada.
—Elena llamó a nuestra oficina cuarenta minutos después del tiroteo. Dijo que había visto todo y que estaba dispuesta a declarar.
—¿Y después?
—Después dejó de responder.
—¿Dónde está ahora?
Ortega negó lentamente con la cabeza.
—No lo sabemos.
En ese instante mi teléfono vibró.
Otro mensaje del mismo número desconocido.
Esta vez había una fotografía.