El sheriff disparó a mi hijo y se rio… pero no sabía quién era realmente su padre

—¡Doctor!

Marcus apareció inmediatamente.

—¿Qué pasa?

—Su presión está cayendo.

El mundo dejó de existir.

Corrimos hacia la habitación.

Varias personas rodearon la cama.

Laura empezó a llorar.

—¿Qué está pasando?

Marcus miró los monitores.

—Posible hemorragia interna. Tenemos que llevarlo otra vez a quirófano.

—Pero acabáis de operarlo.

—Caleb, necesito que confíes en mí.

Besé la frente de mi hijo mientras preparaban la cama.

Ethan abrió los ojos apenas un instante.

—Papá…

—Estoy aquí.

—No dejes que ganen.

Sentí que se me rompía el corazón.

—Escúchame.

Me incliné hasta que pudo verme.

—Tú no tienes que ganar ninguna batalla ahora. Solo tienes que volver conmigo.

Las puertas del ascensor se cerraron detrás de él.

Laura cayó contra mi pecho.

La abracé.

Y por primera vez desde que había comenzado todo aquello, sentí verdadero miedo.

No por el sheriff.

No por su poder.

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *