—¿Por qué?
—Porque alguien amenazó a su familia.
Miré la carta.
Todo empezaba a encajar.
Bell había pasado casi dos décadas esperando.
Y cuando reconoció el apellido de Ethan aquella noche, supo que el pasado había regresado.
Pero todavía faltaba una pregunta.
—¿Qué relación tiene el sheriff con todo esto?
Ortega señaló otra hoja.
—Quizá esta.
Era un registro corporativo de hacía diecisiete años.
Uno de los primeros directores de Northstar Development Group tenía un nombre que conocía perfectamente.
Richard Vance.
El sheriff.
—No puede ser —dije.
—El apellido…
—No somos familia.
Ortega revisó los datos.
—Según esto, utilizó el nombre completo Richard Alan Vance desde hace décadas.
Era una coincidencia inquietante, pero una coincidencia no era una prueba.
Seguimos leyendo.
Entonces apareció algo mucho más concreto.
Una transferencia realizada dieciocho años atrás desde una cuenta vinculada a Victor hacia una empresa controlada por Richard.