El Teniente de Veracruz que Tuvo 7 Hijos con su Esclava Muda… Nadie Imaginó la Venganza de su Esposa

Itzel se cubrió instintivamente con su camisa rasgada, protegiendo al bebé con su cuerpo delgado y desnutrido, como si esperara violencia, como si asumiera que el descubrimiento de su secreto traería consecuencias terribles. Beatriz la miró durante un largo minuto que pareció extenderse hasta la eternidad.

Estudió cada detalle, las marcas oscuras bajo los ojos de Itzel, que hablaban de años de sueño insuficiente, las cicatrices apenas visibles en sus brazos, que podrían ser de golpes o de trabajo duro o de ambos, la forma en que sus manos temblaban ligeramente mientras sostenía al bebé. Y entonces, con una claridad que era casi dolorosa en su simplicidad, [carraspeo] Beatriz entendió.

No sintió odio hacia esa mujer rota y silenciosa. ¿Cómo podría? Itzel era una asintió. Y más lágrimas siguieron a la primera, silenciosas como todo en ella, pero elocuentes en su desesperación. Beatriz cerró los ojos y respiró profundamente varias veces tratando de controlar el tsunami de emociones que amenazaba con ahogarla.

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