Elena no sonrió.
No había victoria en escuchar aquello.
Solo una verdad terriblemente simple.
Su padre había sabido escoger.
Y la había sacrificado a ella.
La reunión terminó 3 minutos después.
No hubo agentes escondidos detrás de cristales ni una espectacular caída instantánea.
La realidad fue más lenta.
Y quizá por eso resultó más devastadora.
Durante meses, fiscales, peritos, abogados y autoridades sanitarias analizaron documentos. Algunos de los primeros titulares exageraron. Otros defendieron a Álvaro. Antiguos pacientes hablaron públicamente a su favor. Varias familias aseguraron que les había salvado la vida.
Elena se negó a participar en aquella guerra mediática.
—No necesito que todo lo bueno que haya hecho desaparezca para demostrar lo que me hizo a mí —dijo a su abogada—. Las 2 cosas pueden existir.
Esa frase cambió el tono del caso.
Más pacientes solicitaron revisar sus historiales.