2 médicos del equipo de Álvaro declararon que durante años habían sentido presión para recomendar procedimientos más agresivos.
Un administrador reconoció irregularidades en determinadas donaciones.
Los investigadores descubrieron una estructura mediante la cual algunas aportaciones a la Fundación Valdés habían acabado financiando sociedades vinculadas a Gonzalo.
La historia ya no trataba solamente de una familia.
Se había convertido en una investigación sobre posibles delitos económicos y responsabilidades médicas.
Álvaro acabó perdiendo su puesto.
Más adelante, después del procedimiento correspondiente, recibió una sanción profesional severa y terminó afrontando un proceso penal por hechos distintos a los sufridos por Elena.
Gonzalo fue acusado por delitos económicos relacionados con la fundación.
Beatriz no entró en prisión, pero tuvo que declarar durante semanas y perdió prácticamente toda influencia social.
La Fundación Valdés desapareció.
Durante años había ocupado salones de hoteles de 5 estrellas.