Un año después del cumpleaños que cambió nuestras vidas, llegó una resolución importante en el asunto patrimonial.
Tras la revisión de los movimientos y un acuerdo formal dentro del procedimiento, se recuperó una cantidad considerable de los recursos destinados a Camila.
El dinero quedó protegido mediante un mecanismo legal para su beneficio y educación.
Rodrigo tuvo que asumir obligaciones económicas y responder por las irregularidades acreditadas.
Nuestro divorcio también quedó concluido.
Camila continuó recibiendo apoyo psicológico.
Y las decisiones sobre el contacto con su padre se mantuvieron sujetas a su bienestar y a las condiciones establecidas por las autoridades.
Yo había imaginado muchas veces cómo me sentiría cuando todo terminara.
Pensé que celebraría.
Que gritaría.
Que sentiría una enorme satisfacción al ver a Rodrigo perder aquello que había conseguido engañándonos.
Pero no fue así.