—El día que naciste fue uno de los días más felices de mi vida.
Me cubrí el rostro.
Era como si hubiera sabido exactamente lo que Camila necesitaría escuchar años después.
El video continuó.
—Tu mamá te quiere más de lo que las palabras pueden explicar. Y yo espero que, cuando seas grande, comprendas cuánto luchó por ti.
La grabación terminó con una sonrisa.
—Feliz cumpleaños, mi niña. Siempre voy a estar orgulloso de ti.
Decidí mostrarle el video a Camila el día de su cumpleaños número once.
No organizamos una fiesta enorme.
Invitamos a Mariana, Patricia, algunas amigas de la escuela y a dos vecinas que se habían convertido en parte de nuestra pequeña familia.
Decoramos la sala con globos amarillos.
Preparé su pastel favorito de chocolate.
Cuando llegó el momento de cantar Las Mañanitas, Camila sonrió de una manera que hacía mucho tiempo no veía.