Entré sola al tribunal mientras mi suegro se burlaba de mi pobreza, pero una frase hizo que su sonrisa desapareciera

El acuerdo supuestamente firmado ya existía antes de que él mismo dijera que todavía lo firmaríamos.

Martin dejó caer la mano sobre la mesa.

—Eso no prueba quién preparó el documento.

—No necesito probarlo yo —dijo la jueza—. El documento fue presentado por su cliente.

Preston se volvió hacia su abogado.

—Dijiste que nadie revisaría las fechas.

La frase cayó en la sala como una piedra dentro de un pozo.

Martin cerró los ojos.

—Señor Hale, le recomiendo que no siga hablando.

—¡Tú me dijiste que esto era legal! —gritó Preston—. ¡Tú preparaste los papeles!

Richard se llevó una mano al pecho.

—Preston, cállate.

—¡Fuiste tú quien me dijo que Amelia jamás se atrevería a enfrentarnos!

Vivian se levantó lentamente.

—Richard, ¿qué hiciste?

Él no contestó.

Nora sacó de la caja un recibo con la tinta casi borrada.

—El primer pago al despacho de Martin salió de la cuenta de la Fundación Horizonte Familiar —dijo—. No de Preston.

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