Fui al hospital a sorprender a mi esposo con su comida favorita, pero su compañero me miró con lágrimas en los ojos y me preguntó: “¿De verdad Daniel no te ha contado nada?”

“Por todos los años que todavía quiero vivir contigo”.

Me senté a su lado.

—Daniel, estoy muy enojada contigo.

Él asintió.

—Lo sé.

—Me quitaste la oportunidad de acompañarte desde el principio.

—Lo sé.

—Me hiciste sentir que ya no nos amabas.

Su rostro se contrajo.

—Nunca dejé de amarlas.

Le tomé la mano.

—Entonces prométeme algo.

—Lo que quieras.

—Si salimos de esta, nunca más vas a decidir por mí cuánto dolor puedo soportar.

Daniel empezó a llorar.

—Te lo prometo.

Lo abracé.

Y por primera vez en nueve meses, mi esposo dejó de fingir que era fuerte.

El trasplante se realizó después de completar las evaluaciones y autorizaciones necesarias.

Valentina fue acompañada por el equipo médico durante todo el proceso de donación.

Daniel recibió las células madre y comenzó una etapa delicada de recuperación.

Los médicos nos advirtieron que podían aparecer infecciones, complicaciones y recaídas.

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