—¿QUÉ?
Ofelia me arrebató casi el teléfono.
El video continuó.
—Y mira, encontramos una cubeta grandota en el baño. Perfecta para poner la col que trajimos. Nos vamos a quedar muy cómodos. Tal vez hasta enero.
Ofelia se puso blanca.
—Mi tapete…
Entonces Beto apareció en la grabación arrastrando otro costal sobre la alfombra favorita de mi suegra.
El video terminó.
Durante varios segundos nadie habló.
Después, Ofelia levantó lentamente la mirada hacia mí.
—¿Qué hiciste?
Sonreí.
—Exactamente lo mismo que usted.
Y todavía faltaba que Raúl descubriera cuál de las dos mujeres iba a perder realmente su casa aquella noche.
PARTE 3
—¡Sácala de mi casa ahora mismo!
Ofelia gritó con tanta fuerza que probablemente la escucharon hasta en la planta baja.
Yo guardé tranquilamente el teléfono.
—¿Por qué?
—¡Porque es mi casa!
—Qué curioso.
—¡No te hagas la graciosa!