La Bufanda Verde Que Me Enseñó Que Cuidar También Significa Soltar

Javier.

Me senté a la mesa.

Durante un rato no me atreví a abrirlo.

No sabía de cuándo era.

La letra era firme, así que no podía ser reciente.

Quizá de antes de que la enfermedad se notara.

Quizá de cuando ella empezó a olvidar pequeñas cosas y todavía fingía que no pasaba nada.

Abrí el sobre con cuidado.

Dentro había una hoja.

No era larga.

Mi madre nunca fue de escribir discursos.

Decía lo justo.

La letra temblaba un poco al final, pero se leía bien.

“Hijo, si algún día lees esto, será porque ya no sé decirte bien las cosas.”

Tuve que parar.

Respiré hondo.

Seguí leyendo.

“No quiero que te rompas por cuidarnos. Tu padre y yo te quisimos para que vivieras, no para que te apagaras a nuestro lado. Si un día tienes que pedir ayuda, pídela. No será abandono. Será amor con otras manos.”

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