Mariana siguió adelante con la separación.
La existencia del video acabó con la versión cómoda de que ella simplemente había perdido el equilibrio.
Paulina tuvo que responder por su propia conducta sin esconderse detrás de Diego.
Mariana no necesitó convertir aquello en una campaña pública.
Le bastaba con que la versión verdadera dejara de depender de quién hablara más fuerte.
Diego intentó recuperar contacto con Renata.
Mariana no se opuso a que su hija expresara lo que sentía, pero tampoco la obligó a fingir normalidad.
La primera vez que él la llamó, Renata escuchó en silencio.
—Te extraño —le dijo Diego.
—Yo extrañaba cuando cenabas con nosotros.
Diego tardó en responder.
—Cometí errores.
—Eso dice mamá cuando compra la leche equivocada.
Mariana, desde la cocina, cerró los ojos.
Renata continuó.
—Tú hiciste cosas.
La diferencia era brutal y exacta.