Mariana respiró hondo.
Después de todo lo ocurrido, otra mentira era lo último que necesitaba.
—¿Por qué me mintió?
—Porque cuando usted estaba en el piso, lo último que necesitaba era escuchar que el hombre que la estaba ayudando tenía negocios pendientes con la familia de su esposo.
—Eso no responde por qué siguió mintiendo después.
Andrés bajó la mirada.
—Porque me dio vergüenza admitir que había empezado mal.
Renata lo señaló con un dedo pequeño.
—Eso sí suena más verdadero.
Mariana no sonrió.
No estaba lista para convertir la confesión en una escena amable.
—¿Y qué más no me ha dicho?
Andrés sacó su teléfono.
—Tengo el video de la entrada.
Paulina reaccionó antes que Diego.
—¿Qué video?
Andrés no respondió a ella.
Le mostró la pantalla a Mariana, sin reproducir nada todavía.
—Una cámara exterior siguió funcionando durante el momento de la caída. Conseguí una copia para evitar que desapareciera mientras todos repetían que había sido un accidente.