Mariana miró el teléfono como si pesara más que toda la carpeta azul.
Había pasado días preguntándose si alguien terminaría creyendo la versión que Paulina y Diego habían repetido desde el primer minuto.
Ella sabía lo que había sentido.
La palma contra su hombro.
El movimiento hacia atrás.
El escalón mojado desapareciendo bajo su pie.
Pero saberlo y demostrarlo eran cosas distintas.
—Quiero verlo —dijo.
Andrés reprodujo el fragmento.
No había sonido útil.
No hacía falta.
Paulina avanzaba.
Mariana estaba quieta.
Paulina extendía el brazo.
Su mano tocaba el hombro de Mariana.
Después venía la caída.
Diego seguía inmóvil mientras Andrés aparecía corriendo desde un costado.
Renata se pegó al brazo de su madre.
Mariana detuvo el video antes de verse golpeando otro escalón.
—Ya.
Andrés apagó la pantalla.