La Caída de Mariana Reveló un Secreto Que Nadie Esperaba en el Juzgado-aurelle

Paulina habló con demasiada rapidez.

—Eso no demuestra intención. Yo solo quería apartarla.

Mariana la miró.

—Durante días dijiste que nunca me tocaste.

Paulina abrió la boca.

No respondió.

Diego intervino.

—Mariana, no empeoremos las cosas.

Renata soltó una risa seca, impropia de una niña de siete años pero completamente comprensible después de todo lo que había visto.

—Siempre dices eso cuando las cosas ya las empeoraron ustedes.

Mariana tocó el cabello de su hija.

—Déjame a mí.

Luego miró a Diego.

—Yo no voy a negociar la verdad para que tú estés cómodo.

Diego bajó la voz.

—Tenemos otro hijo en camino.

Aquella frase sí le dolió.

No porque fuera falsa, sino porque llegaba tarde.

Durante meses, Diego había usado el embarazo como algo que debía acomodarse a sus horarios, sus ausencias y su relación con Paulina.

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *