La Cincha Cortada Que Cambió El Destino De Jacinta Salazar Para Siempre-lbsuong

Cuando supo que las cuentas de Mateo habían aparecido, volvió a buscar a Jacinta una noche antes de que entregaran las copias correspondientes.

Gabriel estaba reparando una tabla del corral.

Tomás se había marchado a descansar a otro rancho.

Severiano permaneció afuera de la cerca.

—Dame la caja —dijo.

Jacinta lo miró desde el patio.

—¿Por qué?

—Porque contiene asuntos de mi familia.

—Mateo era mi esposo.

—Era mi hermano primero.

Jacinta sintió algo parecido a tristeza.

No por él.

Por Mateo.

Porque en esa frase comprendió una parte de la herida que quizás había existido mucho antes que ella.

Severiano veía cada vínculo como una jerarquía.

Sangre antes que matrimonio.

Apellido antes que trabajo.

Propiedad antes que cariño.

—No te daré nada —dijo.

Severiano agarró el portón.

—No entiendes. Mateo iba a quitarme todo.

Jacinta no parpadeó.

Gabriel dejó de martillar.

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