La Cincha Cortada Que Cambió El Destino De Jacinta Salazar Para Siempre-lbsuong

—¿Todo qué?

Severiano se dio cuenta.

Pero esta vez no pudo retroceder.

—Lo que me correspondía.

—Las reses que vendiste.

—Eran de la familia.

—Eran de la hacienda de Mateo.

—¡Era Salazar igual que yo!

—Y por eso creíste que podías tomar lo suyo.

Severiano golpeó el portón con la palma.

—Él iba a denunciarme ante mi padre, a dejarme sin parte, a tratarme como ladrón.

Jacinta sintió que el aire se volvía pesado.

—¿Fuiste a verlo el día que murió?

Severiano no respondió.

Gabriel no se acercó.

No necesitaba hacerlo.

Jacinta repitió la pregunta.

—¿Fuiste con Mateo a la barranca?

—Solo quería hablar.

La respuesta salió baja.

Jacinta sintió que las piernas querían fallarle, pero se mantuvo de pie.

—¿Cortaste la cincha?

—No para matarlo.

Severiano cerró los ojos después de decirlo.

Ya era tarde.

Jacinta no dijo nada.

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