Jacinta no quiso ocultarlas.
Eran parte de lo ocurrido, pero ya no mandaban sobre lo que vendría.
Cuando terminó la reparación, llevó la rienda al corral y la colgó en su sitio.
Después regresó hacia la casa.
Gabriel caminó a su lado.
Esta vez, al llegar a la puerta, Jacinta fue quien tomó la llave.