Adrian tomó la fotografía con manos extrañamente rígidas.
El hombre que aparecía a mi lado sonreía frente a una pequeña cafetería de Brooklyn.
Se llamaba Nathan Kane.
Y era el hermano menor de Adrian.
—¿Cuándo conociste a Nathan? —preguntó.
Tomé a Mia de la mano.
—Hace siete años.
Adrian miró a mi hija.
Después volvió a observar la fotografía.
—Mia tiene seis.
Aquello no era una pregunta.
—Sí.
Su mandíbula se tensó.
—¿Nathan es su padre?
El pasillo entero parecía haberse quedado sin aire.
—Esta conversación no va a ocurrir aquí.
Adrian reaccionó inmediatamente.
Ordenó despejar el área y nos llevó a su oficina.
Mia se sentó en el sofá abrazando a Gerald.
Entonces Adrian cerró la puerta.
—Mi hermano murió hace seis años.
—Lo sé.
Sus ojos se endurecieron.
—Entonces explícame por qué nunca supimos de ella.