—Ana salió antes.
Víctor levantó la vista.
—¿Está segura?
—La vi con su maleta.
Teresa señaló hacia la avenida.
—Estuvo esperando el autobús del otro lado. Después vimos el resplandor y empezamos a gritar.
Rita se acercó unos pasos.
—Entonces, ¿se quemó sola?
Teresa la miró sin saber quién era.
—Yo sólo le estoy diciendo lo que vi.
Eso bastó para destruir la primera explicación que Víctor había empezado a construir en su cabeza.
Si Ana había provocado el incendio, Teresa acababa de colocarla fuera de la propiedad antes de que las llamas fueran visibles.
Aun así, Víctor necesitaba culpables.
Necesitaba que alguien hubiera hecho aquello contra él, porque aceptar que su vida se había desordenado sin pedirle permiso era mucho más difícil.
—Ella sabía algo —murmuró.
Rita lo escuchó.
—¿Qué quieres decir?
—Se llevó sus cosas antes.