Llamé a la policía cuando vi a una niña desconocida parada en mi jardín a las 3 de la madrugada. Lo que me dijo el operador me dejó completamente paralizada

Dos días después, una investigadora se presentó en mi casa.

Se llamaba Laura Medina.

Me explicó que estaban reconstruyendo los movimientos del hombre y de la niña durante aquella noche.

Me pidió que relatara nuevamente lo ocurrido.

Le conté todos los detalles que recordaba.

Cuando terminé, le pregunté si habían podido localizar a la familia de la pequeña.

La investigadora me explicó que estaban trabajando con los organismos correspondientes y que no podía compartir información personal.

Pero sí me confirmó algo.

—La niña se encuentra protegida y está recibiendo acompañamiento.

Sentí un gran alivio.

Después le pregunté por las otras viviendas.

Laura abrió una carpeta.

—Tenemos reportes de varios domicilios. En todos se describió una situación similar.

Me explicó que el hombre presuntamente había utilizado la presencia de la niña para conseguir que los residentes abrieran sus puertas.

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