Llegó a una cita a ciegas con su bebé en brazos, y todos esperaban que aquel hombre se marchara...

Daniela gritó.

Yo casi lloré.

En su primer cumpleaños terminamos los tres cubiertos de pastel porque Sofía decidió aplastarlo con ambas manos.

Cuando empezó a hablar, una de sus primeras palabras fue una versión incomprensible de “Ricardo”.

Daniela decía que sonaba más como “Cado”.

A mí me parecía perfecta.

Haz clic en el botón de abajo para leer la siguiente parte de la historia. Dos años después de aquella cita en la cafetería, Daniela y yo nos casamos.

Fue una ceremonia pequeña.

Nada parecido a los grandes eventos a los que yo había asistido durante mi vida profesional.

Sofía caminó delante de nosotros con un pequeño vestido, completamente desinteresada en seguir las instrucciones que le habían dado.

A mitad del camino se detuvo porque vio algo en el suelo.

Todos comenzaron a reír.

Yo también.

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *