La separación no ocurrió con una gran escena. Fue más incómoda y real: abogada, cuentas, horarios, llaves y silencios larguísimos.
Raúl se resistió al principio.
—¿Vas a tirar 17 años por 1 error?
Claudia lo miró.
—No me separo por 1 papel. Me separo porque llevamos años organizando nuestra vida alrededor de evitar que te molestes. El papel solo me obligó a verlo.
También reconoció su propia responsabilidad.
Durante demasiado tiempo había confundido mantener la paz con proteger a su hija. Había visto a Lucía medir cada palabra y no había entendido por qué. No podía cambiar aquello, pero sí podía cambiar lo que ocurriría a partir de entonces.
Pilar apoyó la decisión, para sorpresa de Raúl. Incluso la madre de ambos, Teresa, intentó al principio convencer a Claudia de que no “rompiera la familia por una crisis médica”.