No olvidó los medicamentos.
No se desplomó por falta de vigilancia.
Aquello enseñó a Lucía algo incómodo.
Durante la enfermedad, Javier había utilizado su cuidado como oportunidad para ocupar espacio empresarial.
Pero Lucía también había utilizado el cuidado para evitar otra realidad.
Tenía miedo de que su madre empeorara.
Controlar horarios daba sensación de poder frente a algo que no podía controlar.
Cuidar y controlar pueden parecerse demasiado cuando el miedo conduce.
Esa reflexión la hizo mirar su matrimonio de manera diferente.
Javier era responsable de lo que hizo.
Pero probablemente también había sentido que perdía control de un negocio y un matrimonio mientras Lucía vivía entre rehabilitación médica y trabajo remoto.
Su respuesta fue engañar.
La de Lucía fue encerrarse aún más en aquello que podía manejar.