A veces llega con un conejo de peluche, una voz pequeña y una frase que nadie quiere creer.
Y a veces el acto más importante no es descubrir la mentira.
Es creerle a quien todos los demás estaban dispuestos a ignorar.
A veces llega con un conejo de peluche, una voz pequeña y una frase que nadie quiere creer.
Y a veces el acto más importante no es descubrir la mentira.
Es creerle a quien todos los demás estaban dispuestos a ignorar.