Horas más tarde, mientras Abril permanecía bajo observación, Julián intentó hablar con Valeria a solas.
Ella se negó.
Él insistió por teléfono.
—Podemos arreglar esto.
Valeria dejó el altavoz activado mientras su abogada escuchaba.
—¿Qué quieres arreglar?
—Yo renuncio a la compañía. Mamá se va de la casa. Tú dices que lo de la escalera fue una confusión y todos seguimos adelante.
—¿Y la póliza?
Julián tardó demasiado en responder.
—La cancelo.
—¿Por qué existe?
—Ya te expliqué lo del crédito.
—Una póliza de 25 millones donde tú eres el único beneficiario no necesita grasa en una escalera para explicar un crédito.
Julián bajó la voz.
—Piensa en el bebé.
Valeria apoyó una mano sobre su vientre.
Durante meses esa frase había servido para pedirle que tolerara comentarios, gastos, invasiones y decisiones tomadas a sus espaldas.
Ahora sonaba diferente.
—Eso estoy haciendo.
Terminó la llamada.