Después sacó de su cartera una llave diminuta.
—Tu padre me pidió que la conservara.
La introdujo en la cerradura.
Escuché un clic.
La tapa se abrió.
Dentro había tres cosas.
Una memoria USB.
Un sobre amarillo.
Y una fotografía.
Tomé primero la fotografía.
Aparecía mi padre junto a una mujer joven y un niño de aproximadamente seis años.
El pequeño tenía cabello oscuro y una sonrisa enorme.
Al reverso había una fecha de veinte años atrás.
Y una frase escrita con la letra de mi papá:
«Perdóname por no haber tenido el valor de decirte la verdad».
Levanté la mirada.
—¿Quién es este niño?
Lucía empezó a llorar.
—Mariana, antes de hablar de Ricardo, tienes que conocer algo que tu padre ocultó durante muchos años.
Sentí un escalofrío.
—¿Qué cosa?
—Ese niño se llama Andrés.