Y jamás me lo dijo.
Mientras yo lloraba en el funeral, él me abrazaba y repetía:
—Tu papá está en un lugar mejor, amor.
Recordar aquellas palabras me provocó una rabia indescriptible.
Durante los siguientes cuatro días trabajamos con Gabriela y especialistas financieros.
Las pruebas de la memoria USB permitieron identificar contratos simulados, transferencias sospechosas y empresas vinculadas con Ricardo y Valeria.
También descubrimos que los doce millones de nuestra cuenta conjunta estaban en peligro.
Ricardo había preparado instrucciones bancarias para intentar transferir parte de ese dinero a una sociedad relacionada con sus negocios.
Afortunadamente, las medidas solicitadas por Gabriela y las alertas presentadas ante el banco permitieron detener las operaciones mientras se revisaba su procedencia.
La investigación penal siguió su propio curso.
Yo presenté una denuncia formal y entregué copias de los archivos originales, conservando los dispositivos para que fueran examinados por peritos.