—¿Qué significa eso?
—Todavía no lo decidí.
La invitada especial
Al día siguiente llamé a mi amiga Lorena, con quien tengo quince años de confianza, y le conté todo. Después llamé a la doctora Inés Paredes, la abogada inmobiliaria que se encargó de la compra de nuestra casa nueve años atrás. Necesitaba un argumento contra el que Rodrigo no pudiera discutir: hechos. Siempre fui yo quien llevó los papeles de la casa y las cuentas, y por primera vez ese trabajo invisible iba a volverse visible.
Esa tarde puse la mesa para cinco. Rodrigo llegó a las seis.
—¿Vienen invitados? ¿La abogada que hizo la escritura?
—Quiero hablar de la casa.
Cenamos sin tensión; Rodrigo podía ser encantador cuando quería, y eso siempre hizo más difícil enfrentar su otra versión. Mamá comió más que en varios días. Después de la cena, la doctora Paredes sacó un documento.