Solo recuperé algo que durante demasiado tiempo había dejado en segundo lugar:
mi propia dignidad.
Y desde entonces entendí que hay puertas que, cuando finalmente tenemos el valor de cerrar, no nos dejan afuera.
Nos devuelven la libertad.
Solo recuperé algo que durante demasiado tiempo había dejado en segundo lugar:
mi propia dignidad.
Y desde entonces entendí que hay puertas que, cuando finalmente tenemos el valor de cerrar, no nos dejan afuera.
Nos devuelven la libertad.