Había sido preparada porque alguien creía que yo estaba embarazada.
Y el hijo que temían que existiera no era de Adrián.
Parte 3
“Eso es imposible.”
Fue lo primero que dije.
Nunca había estado embarazada antes.
Nunca había tenido otro hijo.
Nunca había engañado a Adrián.
Él no me acusó.
Ni siquiera por un segundo.
“Te creo”, dijo.
Aquella respuesta importó más de lo que quise admitir.
La investigación siguió por vías legales porque esta vez me negué a permitir que Adrián resolviera todo mediante amenazas, dinero o hombres enviados en secreto.
Dos días después apareció una transferencia realizada antes de la emboscada.
Procedía de una cuenta vinculada a Marcos.
El dinero había sido enviado a una clínica privada de Saltillo.
Concepto: atención prenatal.
Nombre de la paciente: Elena Salazar.
Sentí que el piso desaparecía bajo mis pies.