—Tal vez Rafael pueda explicárselos mejor.
Mi hermana y yo nos miramos.
El secreto de papá parecía ser mucho más grande de lo que imaginábamos.
Pero decidimos respetar su última petición.
No abriríamos la carta hasta el cumpleaños de mamá.
Y mientras tanto, intentaríamos comprender qué había ocurrido realmente aquella noche.
CAPÍTULO 4. EL CUMPLEAÑOS EN QUE MAMÁ CONOCIÓ LA VERDAD
El día que mamá cumplió sesenta años, nos reunimos en su casa.
Lucía preparó su pastel favorito.
Andrés llegó con sus hijos.
Yo llevé flores blancas, las mismas que papá acostumbraba regalarle cada cumpleaños.
Pero había una ausencia imposible de ignorar.
Por primera vez en treinta y cinco años, papá no estaba allí para cantarle las mañanitas.
Después de comer, mamá nos pidió que nos sentáramos en la sala.