Mi suegra robó la tarjeta de nuestra habitación y pasó casi una hora escondida debajo de la cama porque quería demostrar que yo era una estafadora. Cuando oyó: “La vieja no sospecha nada”, creyó haber encontrado la prueba definitiva. Yo solo le dije: “Lea esto antes de acusarme” y le entregué una carpeta… sin imaginar que también descubriría por qué su hijo vendió el negocio familiar.

Teresa se indignó.

—¿Les parece gracioso?

—Mamá —dijo Diego intentando recuperar el aire—, acabas de pasar quién sabe cuánto tiempo escondida debajo de nuestra cama porque pensabas que queríamos asesinarte.

—¡Porque acabo de escucharlos planearlo!

Valeria levantó las manos.

—Era una escena.

—¿Qué?

—Una escena de teatro.

Teresa frunció el ceño.

Valeria caminó hacia su bolso, sacó el celular y buscó varios archivos.

—Yo soy actriz.

Teresa la miró como si acabara de hablarle en otro idioma.

—¿Actriz?

—Sí. Trabajo en teatro desde hace años. También hago comerciales y talleres. Los documentos que vio en mi teléfono eran material de investigación para una obra.

Teresa palideció.

—¿Cómo sabes que vi esos documentos?

—Porque acaba de mencionar cosas que solo estaban allí.

Valeria abrió uno de los archivos.

En la pantalla podía leerse claramente:

LA SUEGRA Y EL DEPARTAMENTO

Drama criminal en dos actos.

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