Había esperado escuchar aquellas palabras durante más de veinte años.
La obra tuvo varias funciones llenas.
Después llegaron invitaciones para presentarla en Puebla, Querétaro y Cuernavaca.
Meses más tarde, Diego vendió definitivamente el negocio de flores.
Con el dinero restante alquiló un pequeño espacio y abrió su escuela de actuación.
Al principio había diez alumnos.
Después veinte.
Luego las inscripciones comenzaron a llenarse con meses de anticipación.
Teresa terminó convirtiéndose en una de las personas que más ayudaban en la escuela.
Recibía a los padres.
Organizaba funciones.
Preparaba café.
Y siempre contaba la misma historia cuando alguien le preguntaba por qué apoyaba tanto a su hijo.
—Porque pasé demasiado tiempo diciéndole cuál debía ser su vida antes de preguntarle cuál quería vivir.
Un año después, Valeria anunció que estaba embarazada.