La obra comenzó.
Veinte minutos después apareció la famosa escena.
Una nuera servía té a su suegra mientras hablaba con su marido sobre apropiarse del departamento.
Teresa reconoció cada frase.
“En un mes será nuestro.”
“Solo tengo que ponerle el polvo en el té.”
El público reía.
Teresa también.
La noche anterior aquellas palabras casi le habían destrozado el corazón.
Ahora comprendía su verdadero significado.
Al final, el personaje de la suegra descubría el plan, pero en lugar de convertirse en víctima lograba manipular a los dos jóvenes para que terminaran acusándose mutuamente.
La sala estalló en aplausos.
Cuando Diego salió a saludar, Teresa fue la primera en ponerse de pie.
Luego apareció Valeria.
Teresa caminó hasta el escenario.
Primero entregó flores a su nuera.
Después abrazó a su hijo.
—Estoy orgullosa de ti.
Diego cerró los ojos.