Cuando llegó al hotel donde se celebraría la boda, incluso abrazó a su futura nuera.
Diego casi no podía creerlo.
—Gracias, mamá.
Teresa sonrió.
—Solo quiero que seas feliz.
Pero mientras pronunciaba aquellas palabras, miraba fijamente el bolso de Valeria.
Esa misma noche pensaba entrar en la habitación de los recién casados y revisar aquel teléfono.
Lo que Teresa todavía no sabía era que, antes de que terminara la boda, escucharía una conversación que convertiría sus sospechas en algo mucho más aterrador.
Y después de oírla, ya nada volvería a ser igual.
PARTE 2
La boda salió mejor de lo que cualquiera esperaba.
Valeria y Diego se casaron en una ceremonia civil íntima y después celebraron en un hotel de Coyoacán. Había flores blancas, música en vivo y una terraza iluminada con cientos de pequeñas luces.