Teresa no criticó absolutamente nada.
Ni el vestido.
Ni el menú.
Ni el dinero gastado.
Eso, por sí solo, ya era extraño.
Durante el primer baile, incluso estuvo a punto de admitir que quizá se había equivocado.
Valeria miraba a Diego con una ternura que parecía imposible fingir.
Pero entonces Teresa escuchó a Mariana hablando con otras amigas.
—Valeria es buenísima. Cuando empieza, te hace creer cualquier cosa.
—Siempre ha sido una actriz increíble —respondió otra.
Teresa sintió un escalofrío.
Luego oyó algo todavía peor.
—¿Y lo de la suegra?
—Mañana empieza todo. Llevan meses preparando esto.
Teresa dejó de escuchar el resto porque la música subió de volumen.
Para ella era suficiente.
Valeria era actriz.
Todo era una actuación.
Y sus amigas conocían el plan.
Minutos después descubrió que Valeria había dejado su teléfono en la habitación para disfrutar de la fiesta sin interrupciones.