Mamá estaba sentada en la terraza cuando bajé las escaleras.
Se lo pregunté directamente.
Suspiró.
"No era ningún gran secreto".
"¿Qué le has dicho a Susan?".
"Nada importante".
Susan me había seguido hasta abajo.
"Me dijiste que cuidar de esta casa te estaba dejando agotada".
"Te dije que me cansaba más rápido que antes", dijo mamá.
"Y que ir a por la compra era un rollo", dijo Susan. "Y que abrir la casa cada fin de semana daba mucho trabajo".
Me volví hacia Susan.
"¿Así que tu solución era no hacer absolutamente nada?".
Su expresión se endureció.
"No. Mi solución fue no hacerle sentir que no podía arreglárselas sola".
La verdad es que me eché a reír.
"¿Dejando tazas de café por todas partes?".
Susan se sonrojó.
"No lo entiendes".
"Pues explícamelo".
Se quedó callada un momento.
Luego se sentó.