—Lo escuchamos en el video.
Carlos negó con la cabeza.
—No escucharon todo.
Mateo y yo nos miramos.
—¿Qué falta?
Carlos se sentó.
Parecía incómodo.
—Después de que yo le dije que la bicicleta estaba dentro de tu propiedad, Rogelio siguió hablando.
—¿Qué dijo?
Carlos respiró profundamente.
—Dijo que estaba cansado de que alguien del fraccionamiento lo estuviera reportando. Que ya sabía que eras tú.
Mi estómago se apretó.
—¿Y después?
—Miró hacia tu casa y dijo: “Hay gente que solo entiende cuando algo le cuesta dinero”.
Mateo se quedó completamente quieto.
—¿Por qué no dijiste nada antes?
Carlos bajó la mirada.
—Porque pensé que estaba hablando por hablar. No creí que al día siguiente fuera a pasar lo de la bicicleta.
Eso ya era diferente.
No era una prueba perfecta por sí sola, pero junto con el video, los mensajes y las demás circunstancias cambiaba completamente la historia.