Sacó algo del bolsillo interior del abrigo.
Era una fotografía vieja.
En ella aparecía un joven delgado junto a una muchacha de cabello oscuro.
Ambos estaban sentados en una banca.
—¿Ella es Elena?
—Sí.
Mariana tomó la fotografía con cuidado.
—Era muy bonita.
—Lo sigue siendo en mi memoria.
Arturo recuperó la foto y la guardó.
—Durante años pensé que volver aquí me pondría triste.
—¿Y lo hizo?
Él pensó.
—Un poco.
Luego miró a Mariana.
—Pero también entendí algo.
Hay personas que pasan por nuestra vida durante muchos años.
Otras están solo unos meses.
Algunas incluso unos minutos.
No siempre podemos elegir cuánto tiempo se quedan.
Pero podemos elegir cómo las tratamos mientras están frente a nosotros.
Mariana permaneció callada.
Arturo tomó un sorbo de té.
—Elena fue amable conmigo cuando yo no tenía nada.
—Y usted nunca lo olvidó.