Después encontraron más.
Muñecas vestidas como mujeres del Porfiriato, un anciano con traje oscuro, una niña con vestido bordado, personajes indígenas y varios títeres guardados dentro de cajas.
Renata quedó fascinada.
—¡Podemos hacer teatro!
—No sabemos de quién son —respondió Mariana—. Nadie toca nada hasta averiguarlo.
Aquella noche comenzó a investigar.
Fotografió discretamente algunas piezas y buscó información en internet. Después de horas encontró una coincidencia.
Un artesano poblano llamado Rafael Montenegro había creado durante décadas muñecas de autor que aparecían en exposiciones privadas, museos regionales y colecciones internacionales.
Mariana encontró su página.
Le escribió sin mencionar de inmediato el armario.
“Buenas noches, maestro. He visto algunas de sus obras y quisiera preguntarle algo sobre una colección antigua.”
La respuesta llegó esa misma noche.
Rafael tenía setenta años.
Después de intercambiar varios mensajes, comenzó a contarle una historia extraña.