Entonces, Sofía dio un paso al frente y se dirigió al estrado:
—Su señoría, solicito autorización para intervenir en representación del acusado en calidad de coadyuvante técnico.
El juez la miró con severidad:
—¿Con qué facultad, licenciada?
Sofía sacó una credencial oficial con sellos de la Federación:
—Soy auditora titular de la Auditoría Superior.
Un murmullo estalló entre los asistentes. Valeria sacó su propia identificación:
—Perito contable forense certificada por el Colegio de Contadores.
Lucía hizo lo mismo, mostrando su placa metálica:
—Agente del Ministerio Público de la Fiscalía Especializada en Delitos Cometidos por Servidores Públicos.
Al director Robles se le borró la sonrisa de golpe y empezó a removerse incómodo en su asiento. El juez revisó las acreditaciones y asintió:
—Tienen la palabra. Expongan lo que tengan que decir.
Sofía abrió un maletín y colocó una carpeta gruesa sobre la mesa del juez: