—Solicitamos incorporar prueba pericial y documental superveniente. Durante las últimas semanas, realizamos una auditoría integral a todas las adquisiciones y partidas presupuestales de la secundaria durante los últimos ocho años. Los números oficiales que el director presentó para culpar a mi padre simplemente no cuadran con la realidad.
Valeria tomó el control del proyector de la sala. Sobre la pantalla gigante aparecieron tablas detalladas, números en rojo y cientos de facturas cotejadas:
—Aquí está el modus operandi del director Robles —explicó Valeria con frialdad—. Facturas infladas hasta en un cuatrocientos por ciento. Se pagaba pintura de primera calidad, computadoras, cableado de cobre y material de construcción a empresas fachada creadas apenas unos días antes de las licitaciones. Los materiales nunca pisaron la escuela; pero en los libros contables, el señor Robles justificaba la supuesta pérdida reportando constantes “robos hormiga” y señalando al personal de intendencia. Específicamente a Don Chema.