Robles se puso de pie, furioso:
—¡Esto es una calumnia! ¡Son acusaciones sin fundamento inventadas por la familia de este ladrón!
—Guarde compostura o lo mando arrestar por desacato —advirtió el juez con voz de trueno—. Continúe, licenciada.
Sofía abrió una segunda carpeta:
—Solicitamos reproducir las grabaciones del C5 y de cámaras privadas del almacén municipal.
En la pantalla apareció un video nítido. Se veía una camioneta de carga de la escuela ingresando a una bodega privada en la madrugada. Horas después, salía repleta de cajas selladas con destino a ferreterías particulares. La fecha y hora coincidían al minuto con el último inventario en el que acusaron a Don Chema de haber sustraído herramienta industrial y material eléctrico.
—¿Quién firmó la autorización para que ese vehículo saliera fuera del horario escolar? —preguntó el juez.