Una abogada joven que había trabajado los últimos años en un despacho de litigio administrativo.
Cuando Chema recibió
la acusación, había ocultado la gravedad del asunto.
Les dijo a sus hijas que era “un problema con unos papeles”.
Ellas descubrieron la verdad demasiado tarde.
Y Sofía había solicitado incorporarse formalmente a la defensa.
—Señoría —dijo—, pedimos que no se dicte resolución hasta examinar documentación obtenida esta mañana.
El juez frunció el ceño.
—¿Qué documentación?
Lucía dejó las cajas sobre la mesa.
—Los registros originales del almacén.
Robles perdió el color.
La acusación parecía sencilla.
Durante los últimos meses de Chema trabajando en la escuela, habían desaparecido materiales de mantenimiento, equipo eléctrico, computadoras y suministros con un valor aproximado de 850.000 pesos.
Varias hojas de salida llevaban su firma.
Chema tenía llaves del almacén.