—Se equivocaron.
Chema sonrió.
—Sí.
Después miró a sus tres hijas.
—¿Cuánto les debo?
Valeria soltó una carcajada.
—¿Por qué?
—Abogada. Contadora. Ingeniera. Eso debe salir caro.
Lucía se arrodilló frente a él.
—Nos pagaste hace años.
Chema frunció el ceño.
—Yo nunca tuve dinero.
—Exactamente.
Lucía sonrió.
—Nos pagaste con todo lo que sí tenías.
El viejo bajó la cabeza.
Y lloró.
El caso contra Robles y Federico continuó por separado.
Hubo auditorías.
Investigaciones.
Defensas.
No todo el dinero pudo recuperarse.
Pero la evidencia